Sociópatas: entre el delito y la transgresión


Existen, dentro de las psicopatías, dos clases o tipos diferentes: una a la cual pertenecen los sufrientes, es decir, aquellos que por su anormalidad anímica son proclives a padecer o penar y otra compuesta por aquellos psicópatas que por serlo generan sufrimiento a la sociedad. Estos últimos, son de especial interés para la psicopatología forense. Se trata de sujetos antisociales, inadaptados, con conductas que frecuentemente bordean el delito, son los psicópatas perturbadores, también conocidos como sociópatas.

En el presente artículo nos ocuparemos de este segundo grupo.

Estructura de la Sociopatía

La sociopatía se va conformando como lo hace cualquier personalidad, con la afluencia entre lo disposicional y lo ambiental. Ya sabemos que el ambiente, la educación, las experiencias, modelan el carácter. Para que resulte un sociópata, el factor exógeno actuará inculcando valores negativos social y moralmente, los que desembocarán en comportamientos lesivos o dañosos para el prójimo.

Configurado de esta manera, el carácter estará gobernado por el egoísmo, el desapego, la insolidaridad, el individualismo, la inescrupulosidad. En estos sujetos casi siempre se podrán encontrar rastros de esas influencias ambientales negativas. Pero debe quedar en claro que hay casos (que no son pocos) en los que no es posible hallar datos que sugieran un origen ambiental a partir de las expresiones antisociales. El sujeto parece haber nacido con ellas. Al respecto no parece existir una explicación convincente.

Génesis de la conducta disvaliosa

Sabemos que la personalidad de un sujeto, sea normal o psicopática, es una totalidad funcional que incluye los factores instintivo-tímicos que condicionan o inclinan, y la superestructura volitivo-intelectual que aporta la capacidad de entender y decidir. Obviamente que el sociópata también tiene esos componentes en su personalidad.

¿Cómo se concreta una conducta disvaliosa? Hemos de aceptar que contando con los elementos que le permiten entender rectamente, el sujeto opta por la transgresión. Es por ello que si no median elementos extraños agregados en el momento del hecho, como una intoxicación por alucinógenos o un brote esquizofrénico, el sociópata es responsable de sus actos; sabe lo que está haciendo, y por eso también la denominación de personalidad - psicopática o sociopática-, porque en la transgresión participa el uno-todo psíquico y no solo el carácter. En el sociópata la transgresión es una decisión.

Tipos de Sociopatía

Basándonos, en la tipología de Kurt Schneider, hemos de describir sucintamente algunas características de los psicópatas perturbadores.

a)- El sociópata fanático: presenta un disturbio cuantitativo permanente de la vida afectiva. Hay un tono exaltado; hay una férrea hiperactividad, un apasionamiento rígido. La convivencia con estos fanáticos es sumamente dificil, la mayoría terminan aniquilando hasta a su propia familia, hacen sufrir. Es el caso típico del predicador religioso que instala su tribuna en cualquier plaza y levanta su voz amenazante, se siente un iluminado, abraza una causa y levanta incansablemente sus banderas, sin límites, pudiendo llegar a la violencia, a la que justificará con ideales humanitarios. Es el caso del fundamentalista y del revolucionario, del dictador autócrata y del racista.

En otros casos, si el móvil que impulsa se centra en la defensa de su interés individual o de otros y se encauza por las vías legales, toma la forma de pleitista.

b)- El sociópata explosivo: tiene un disturbio afectivo que permanece durante toda la vida y que consiste en la manifestación de episodios de brusca exaltación emocional; es un trastorno cuantitativo en más de las respuestas anímicas, donde el estímulo es lo de menos, ante la más leve incitación, de inmediato se produce una respuesta desmesurada, es el caso de los golpeadores, son perturbadores, cumplen con hacer sufrir.

c)- El sociópata frío de ánimo: evidencia un disturbio afectivo cuantitativo en menos. Esta hipo afectividad es continua. Sobre esta frialdad emocional congénita, si se incorporan desde el exterior valores negativos (egoísmo, insolidaridad), se tendrá como resultado un comportamiento caracterizado por la falta de frenos éticos; se conocen los valores morales, pero se los desprecia. Es el caso del asesino profesional.

d)-En el sexópata: se manifiesta como una acentuación o exaltación afectivo-erótica, es un incremento de la necesidad sexual, que se torna casi irrefrenable; es un disturbio cuantitativo como ocurre en la erotomanía y en el violador.

El Sociópata y la Sociedad

El sociópata conoce las leyes morales, nada se lo impide, el conocimiento es una cuestión que depende de la inteligencia y de la instrucción. El sociópata conoce esas normas morales, pero las desprecia, y esto es una decisión consciente. En última instancia podemos decir que el sociópata sabe qué hace sufrir a la sociedad pero no hace el esfuerzo suficiente para evitarlo, o no hace ningún esfuerzo; por su implicación en el ámbito de las relaciones interpersonales podemos decir que el sociópata es un concepto psicológico-sociológico y ocupa un importante capítulo en la justicia.

En general podemos aceptar, en términos caros a Lersch, que en las psicopatías se manifiesta un desequilibrio entre el estrato instintivo tímico y la super estructura personal; habría un predominio del estrato inferior sobre el superior, este predominio no significa la anulación de la voluntad y el entendimiento, antes bien, el sujeto se deja llevar (y lo sabe) por esa marejada instintivo-emocional, con sus formas temperamentales exaltadas o enfriadas y con sus contenidos característicos socialmente disvaliosos.

El psiquiatra alemán Karl Jaspers, según la psicopatología que caracterice a un sujeto, describe tres tipos de conducta: la a-social, la in-social y la anti-social. Esta última es la conducta que expresan los psicópatas perturbadores o sociópatas.

Cuestiones Forenses

Debe quedar en claro que no todos los delincuentes son sociópatas ni todos los sociópatas son delincuentes pero entre los sociópatas y el delito hay una relación especial que merece una mención detallada.

En el fuero penal lo primero que se discutirá es acerca de la responsabilidad criminal del sociópata. Este, por serlo, no tiene menoscabo de su capacidad para delinquir. Lo segundo que se plantea es acerca de la peligrosidad, por entender perfectamente los valores de convivencia social y optar por despreciarlos o dejarse llevar por su mezquino interés el sociópata deberá, en principio, ser considerado peligroso.

En tercer lugar, la carectización como sociópata de un sujeto que ha delinquido, arrojará luz sobre la psicogénesis del hecho; por su tipificación en frios, sexópatas o explosivos, será un elemento importante en la comprensión del accionar delictivo del sujeto.

En el fuero civil y en el laboral habrá toda clase de conflictos, pues como perturbador que es, no hay ámbito de la realidad que no pueda ser escenario de andanzas del sociópata. En sociedades comerciales, en el matrimonio o en su relación con sus hijos, en el trabajo (sea como jefe, sea como subordinado) el sociópata es fuente de conflictos y litigios de todo tipo.

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