¿Restos humanos o de animales?


Responder a esta pregunta es una requisitoria muy frecuente por parte de los juzgados intervinientes. La mayoría de las veces, los huesos en litigio suelen proceder cuando son animales, de especies domésticas (gatos, perros, cerdos, vacas, etc.). La confusión entre huesos infantiles humanos y huesos de mono recién nacido es de lo más común, especialmente gorila o chimpancé inmaduros; la confusión puede ser considerable en los casos de restos óseos fragmentarios recubiertos por partes carnosas en estado de putrefacción. Sin embargo, una radiografía o la esqueletización muestran claramente la morfología de los huesos contenidos en el paquete carnoso.

Otra confusión posible es creer que los huesos de la cola de un caballo (últimas vértebras) puedan ser huesos humanos de la mano. Sin embargo, la arista que el hueso del caballo (cuerpo vertebral) presenta es evidentemente clara y ningún hueso humano tiene nada parecido.

Existen varias técnicas, además de la experiencia en anatomía comparada que suele tener el antropólogo forense, que permiten distinguir el hueso animal del humano:

  1. El peso: proporcionalmente el hueso animal pesa más que el humano.

  2. El sonido: el golpe suave de un hueso animal con otro produce un sonido casi metálico, en cambio, entre huesos humanos el sonido es más apagado.

  3. La densidad: el hueso animal es más denso, más compacto.

  4. Índice medular: este índice, que es resultado de dividir el diámetro mínimo del conducto o cavidad medular y el de la diáfisis (cuerpo o parte media de los huesos largos, que en los individuos que no han terminado su crecimiento está separado de la epífisis por sendos cartílagos) por su cara externa, en el hombre dará por resultado 0,45, mientras que en los animales estará por encima de 0,50, llegando a 0,77. En el feto humano los valores está comprendidos entre 0,15 y 0,48.

Además de lo expresado, existe el método histológico, el estudio radiológico y el inmunológico. Una vez que se ha llegado a determinar que se trata de huesos animales, puede resultar de gran interés llegar al diagnóstico de género y especie a los que corresponden tales huesos o fragmentos. La asociación huesos humanos más huesos animales no es rara y puede tener interés para la investigación policial.

Los pelos de animales

Los pelos de animales descubiertos sobre elementos que constituyen evidencias físicas se pueden vincular a un sospechoso o al lugar de un delito violento. Una víctima colocada en un vehículo o situada en un lugar donde se encuentran animales con frecuencia, a menudo posee transferencia de pelos de animales en su ropa. Los pelos de gato o perro pueden encontrarse en las partes adhesivas de notas de rescate y extorsión preparadas por los dueños de mascotas. La transferencia de los pelos de mascota a la víctima o a la escena del crimen también puede producirse cuando el sospechoso es dueño de una mascota y tiene pelos de animales en su ropa cuando se produce el contacto. Esto se conoce como transferencia secundaria de indicios.

Cuando se encuentra un pelo de animal, se lo identifica con un determinado tipo de animal y se lo compara microscópicamente con una muestra de cabello conocida, ya sea de una colección de referencia de pelos de animales o un animal específico. Si el pelo sospechado exhibe las mismas características microscópicas que los cabellos testigo, se concluye que es coherente/consistente que proceda de dicho animal. Cabe señalar, sin embargo, que los pelos de animales no poseen suficiente características microscópicas individuales, que se puedan asociar con un animal en particular, para la exclusión de otros animales similares.

Los pelos de animales encontrados en la escena del crimen o en la ropa de los sospechosos y víctimas también pueden tener su origen en un abrigo de piel o cuero. Estos pelos pueden haber sido coloreados artificialmente o cortados y, a menudo, no tienen una raíz. Es preferible que se obtenga la prenda de piel entera, de manera que las muestras testigo adecuadas puedan ser remitidas para su comparación.

Los pelos/cabellos humanos

Como se dijo anteriormente, el contacto físico puede resultar en la transferencia de pelos. Éstos se pueden transferir directamente desde la región del cuerpo donde están creciendo –transferencia primaria-o pueden transferirse de prendas de vestir de las personas –transferencia secundaria-. Se ha informado que aproximadamente se desprenden 100 cabellos de la cabeza de una persona cada día. Estos pelos se depositan en la ropa y en artículos/elementos existentes en el ambiente. El contacto entre la víctima y el medio ambiente de un sospechoso puede provocar un desplazamiento secundario de cabello. Los cabellos que se encuentran en la ropa de los sospechosos o las víctimas y parecen haber caído de forma natural, pueden ser el resultado de una trasferencia primaria o secundaria. Los cabellos que han sido removidos por la fuerza pueden sugerir una confrontación violenta.

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