La Fotografía digital Infrarroja como herramienta pericial

No obstante el avance tecnológico observado en el desarrollo de los dispositivos para la transferencia de la información y las formas en la cuales se lleva a cabo la misma, sea en formatos digitales o impresos, la escritura manuscrita no ha sido descartada, requiriéndose muchas veces que el ingreso de datos sea conformado a mano. Debido a esto, la identificación y diferenciación de tintas, en casos donde existe una adulteración, continúa siendo un problema para los expertos. En tal sentido, el perito puede recurrir a métodos destructivos, como la Cromatografía en Capa Delgada (TLC), o bien no destructivos, los cuales suelen ser complejos y costosos. Sin embargo, hoy se puede contar con una alternativa económica y de muy fácil aplicación como es la Fotografía Digital Infrarroja. Metodología fundamentada en la captura digital de la forma diferenciada en la cual los distintos componentes de las tintas reaccionan frente a la luz visible y a las radiaciones IR, posibilita la discriminación de tintas cromáticamente idénticas a ojo desnudo, sin la necesidad de alterar el documento. La Fotografía Digital Infrarroja Cuando la gente piensa en la luz, generalmente se refiere a la luz visible, lo cual si bien es cierto no es del todo correcto ya que en realidad lo que puede captar el ojo humano es sólo una pequeñísima porción del espectro electromagnético. Este espectro, que abarca desde longitudes de onda muy cortas como los rayos Gamma hasta las enormes ondas de radio, se encuentra ordenado en base a la longitud de las ondas comprendidas en él, así la Luz Ultra Violeta está constituida por todas aquellas radiaciones cuya longitud de onda van desde los 10 a los 400 nm; mientras que la luz visible abarca a todas aquellas ondas cuya longitud se encuentra entre los 400 a 700 nm, pudiendo de esta forma identificarse a las radiaciones IR como aquellas incluidas entre las fronteras de los 700 a los 15.000 nm. Debido al hecho de que el ojo humano es completamente ciego para todas aquellas radiaciones que se encuentren por encima de los 700 nm., es decir más allá del color rojo, las adulteraciones que se hagan a un documento tienen como objetivo pasar inadvertidas al ojo humano y por tanto se hallan condicionadas por la percepción color de nuestra visión. En tal sentido, en la mayoría de los casos quien decide modificar un documento ignora lo que el ojo no puede ver. A partir de este conocimiento el experto debe conducir la búsqueda de las posibles adulteraciones, es decir, debe comenzar a “ver” lo que pasa inadvertido al ojo humano, para lo cual debe contar con el equipamiento que le permita sortear esta “ceguera”.

Imagen Nº 1: Espectro de luz visible.

Para nuestro particular interés, la construcción de las cámaras digitales se realiza en torno de un sensor (CCD) capaz de capturar la luz que incide sobre él, quien por defecto tiene la capacidad de “ver” más allá del color rojo, en la región conocida como IR Cercano (700-1000 nm). Esta característica, muy molesta para los fabricantes de cámaras fotográficas debido a los defectos en las imágenes ordinarias que produce la incidencia simultánea de la luz Visible e IR sobre el sensor, es prevenida mediante la protección del CCD con un filtro (hot mirror) que sólo deja pasar la luz visible. En la práctica, las cámaras digitales son capaces de capturar imágenes IR, debido a la ineficiencia de estos filtros. Sin embargo, esta porción del espectro IR que llega hasta el sensor es insuficiente para la extracción de información que permita distinguir entre tintas, por la cual si se quiere explotar la sensibilidad del sensor, es necesario la remoción de este filtro IR. De esta forma, una vez que la cámara fotográfica ha sido desprovista de su hot mirror, la misma se encuentra en condiciones de captar parte de luz UV, luz visible y radiaciones del “IR cercano”. Una cámara en estas condiciones se denomina “full spectrum”, dado que puede detectar radiaciones que van desde los 350 a los 1000 nm. Modos de Captura IR Si bien un dispositivo “full spectrum” puede captar imágenes IR, es sólo bajo un ámbito de iluminación controlado y con la aplicación de filtros adecuados que puede brindar información vital sobre el documento. Es por ello que dependiendo de las condiciones lumínicas en las que se realice la fotografía, los modos de captura de imágenes IR, se pueden clasificar en Fotografía IR por Reflexión y Fotografía IR por Luminiscencia. Mientras en el primer método las imágenes se obtienen a partir de la capacidad que tienen o no, las distintas tintas de reflejar la luz IR incidente; el segundo se vale de la cualidad que presentan ciertas tintas de fluorescer cuando son iluminadas con luz de color azul verdoso. Fotografía IR por Reflexión

Esta metodología, que puede ser llevada a cabo de manera sencilla y a plena luz del día, requiere solamente de tres elementos, una cámara digital que pueda capturar las radiaciones IR reflejadas por el documento, una fuente de luz IR que incidente y un filtro barrera que sólo permita el pasaje de la luz IR reflejada. Dada la gran variedad de fuentes lumínicas y clases de filtros barrera, el operador deberá elegir aquella combinación que mejores resultados le brinde. Así, los resultados expuestos en este artículo, se obtuvieron a partir de la implementación de una fuente de luz IR, que emitía luz en 850 nm. y un filtro barrera que permitía el pasaje de luz desde los 650 nm en adelante.

Imagen Nº 2: Esquema de la forma en la cual se lleva a cabo fotografía IR por reflexión

Fotografía IR por Luminiscencia De dificultad similar a la metodología anterior, su práctica sólo requiere que la fotografía se realice en absoluta oscuridad y que el documento sea iluminado únicamente con una fuente de luz de color azul-verdoso, en nuestro caso seleccionamos el color cian (505 nm.) dado que se encuentra en el centro de la banda de color azul verdoso.

Imagen Nº 3: Esquema de la forma en la cual se lleva a cabo fotografía IR por reflexión


Para la captura de las imágenes resultantes, la iluminación ambiental debio ser reducida en su totalidad ya que la fluorescencia es un fenómeno de baja intensidad fácilmente solapado por la luz ambiente. De esta forma, una vez ajustada la sensibilidad de la cámara al máximo, se obtuvieron parte de las imágenes que se muestran a continuación. Aplicación en un caso problemático Para dar una real dimensión de las cualidades de la Fotografía IR, a continuación se presentan los resultados de un análisis practicado en forma complementaria con cromatografía en capa delgada. En este caso el objeto de estudio fue un documento confeccionado con un bolígrafo marca Toyo, modelo Ball 1.0 negro, y adulterado mediante con un bolígrafo marca Micro, de idéntica cromaticidad.

Imagen Nº 4: Recibo confeccionado con bolígrafo Toyo Ball, y adulterado con bolígrafo Micro. En esta fotografía se encuentran resaltados los sectores donde se encuentra la adulteración.

Para realizar el confronte de los resultados obtenidos con ambas metodologías, comenzaremos mostrando las corridas cromatográficas realizadas para las muestras en cuestión, tal cual si fuera un análisis llevado adelante de forma convencional. En este sentido, el experto debería primero, determinar el tipo de adulteración y localizar los sectores del documento donde se encuentra la adulteración. Posteriormente, y suponiendo que se han extraído muestras idóneas no contaminadas por la superposición de trazos, la corrida cromatográfica conducirá al perito a la conclusión sobre la correspondencia o no entre los trazos dubitados. Así, el arribo a una conclusión certera estará condicionada por la capacidad que tenga el solvente de corrida para discriminar los distintos componentes de cada tinta. En este contexto, un resultado como el observado en la corrida de la imagen Nº 5, conduciría al perito a concluir que en dicho documento “no existe adulteración alguna”, puesto que las tintas de los trazos dubitados e indubitados se han descompuesto de igual manera.

Imagen Nº 5: Corrida cromatográfica de muestras correspondientes a los bolígrafos Toyo Ball (B) y Micro (c).

Ahora bien, es a partir de la aplicación de la Fotografía Digital IR que obtuvimos parte de los resultados que nos motivaron a la realización del presente artículo. En primer instancia se muestra una las imagen capturadas en modo Reflexión IR, a partir de la cual uno podría concluir que lo constatado por cromatografía es correcto, ya que tanto la tinta con la que se llenara el documento y la empleada para la adulteración resultaron “transparentes” a la luz IR, observándose únicamente las sombras producto de la deformación del papel por medio del elemento escritor.

Imagen Nº 6: Bajo el método de fotografía IR por Reflexión no puede resolverse la presencia de la adulteración ya que ambas tintas se comportan como transparentes frente a la luz IR.


Sin embargo, cuando las fotografías fueron tomadas en modo Luminiscencia, los resultados mostraron algo que no habíamos notado hasta el momento. Esto es, que las tintas no se correspondían en absoluto ya que la tinta con la cual se constituyera el documento presentaba una fluorescencia intensa, mientras que la tinta perteneciente a los trazos apócrifos apenas era visible.


Imagen Nº 7: Bajo el método de fotografía IR por lumiscencia es clara la diferencia entre las tintas y por tanto el agregado.



Imagen Nº 8 y 9: Bajo el método de fotografía IR por lumiscencia es clara la diferencia entre las tintas y por tanto el agregado de un dígito completo en la imagen izquierda y la modificación de otro en la derecha.


Ante esta situación, fue evidente que regirnos por los resultados de la cromatografía en capa delgada como único instrumento para determinar la existencia de una adulteración podría habernos conducidos a un grave error en más de una oportunidad.


Fuente: Lic. en Biotecnología Gastón Narcotti

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