Antropología forense: una llave para la reconstrucción de los hechos


La antropología forense tiene como fin, principalmente, el estudio de los restos óseos esqueléticos con el objeto de llegar a la identificación personal, averiguar la causa de la muerte, la data de la muerte, la edad, raza, sexo, estatura del sujeto, antiguas lesiones óseas, marcas profesionales, estudio de la cavidad bucal y todo cuanto sea posible siempre para proporcionar información a los investigadores policiales, para que puedan llegar a la identificación del sujeto y tratar de reconstruir la mecánica de hechos y lesiones.

Además de ello, estudia el sujeto vivo y sus características biotipológicas así como su posible relación con los hechos delictivos.

La base del trabajo antropológico es la certidumbre de que los huesos son como un papel de calco en el que han quedado registrados cuantos acontecimientos han tenido lugar a lo largo de la vida del individuo, especialmente los traumatismos que han llevado a la muerte de la víctima. De tal manera, las huellas del arma o armas homicidas, ya sean armas blancas o proyectiles disparados con armas de fuego, armas contundentes y aún venenos son conservados fielmente por los huesos a pesar del tiempo transcurrido, sean años o siglos.

Las lesiones antiguas cicatrizadas sobre el esqueleto, fracturas consolidadas con restos de deformaciones o callos óseos, patología demostrativa retrospectivamente, propia de cada edad, patología propia de los primeros años de vida que han quedado marcadas en los dientes o de detención del crecimiento óseo de los huesos largos, siempre son visibles en el esqueleto. Lo mismo que éste conserva huellas de patologías sistemática, marcas profesionales, lesiones dentarias reparadas por dentistas, pérdidas dentarias, prótesis, etcétera. Todo queda impreso en el sistema óseo en un código que se puede llegar a descifrar con paciencia y observación muy detallada.

El cráneo también es una parte indispensable para llegar a deducir como era el rostro del sujeto, lo cual se logra por diversos métodos tales como:

a)- Equipo electrónico, una computadora-analizador de formas con circuito cerrado de televisión que permite obtener la silueta de frente y de perfil del cráneo que se muestra al ordenador, añadiéndole las partes blandas probables que tuvo el individuo.

b)- Reconstrucción de las partes blandas por medio de plastilina o arcilla aplicadas sobre la cara conservando los espesores medios según unas tablas milimétricas.

c)- Plasmado gráfico de probable rostro de la víctima, con la ayuda de un buen artista-dibujante.

d)- Cotejo de fotografías de supuestas víctimas con el cráneo en estudio.

La radiografía es muchas veces definitiva para llegar a una identificación, es decir, cuando se cotejan, por ejemplo, radiografías de sujetos desaparecidos obtenidas en clínicas , hospitales, etc., con las correspondientes del cráneo de la víctima (en muchos casos se considera el hecho de que los senos frontales son las huellas dactilares del cráneo). Otros aspectos de la antropología forense son los estudios y las peritaciones realizadas en exhumaciones de personajes famosos de la historia lo cual permite desentrañar misterios e incógnitas del pasado, con una relativa facilidad para el ojo avezado en este tipo de investigaciones.

Finalmente digamos que la participación del antropólogo forense es sumamente importante en ocasión de grandes catástrofes, tales como terremotos, desastres ferroviarios, aéreos, incendios de teatros o lugares similares de mucha concurrencia, aludes de nieve, hundimientos de minas o huracanes, donde hay un número elevado de víctimas, gran parte de las cuales quedan carbonizadas o despedazadas. En estos casos, es indispensable que el especialista de mención pueda llegar a reunir los fragmentos humanos que supone la dispersión, la fragmentación y la carbonización, especialmente en los hechos donde los restos no pueden ser identificados ni por huellas dactilares, ni por objetos, documentos o situación del cuerpo; el estudio de los restos óseos permite, en estas situaciones, llegar a numerosas identificaciones.

Antropometría

El objetivo inicial de la antropología, que es la ciencia que estudia el hombre, fue la antropología física, cuyo fin era estudiar las características somáticas que permiten clasificar al hombre según estas. Esta ciencia estuvo íntimamente ligada al estudio de las razas humanas.

Digamos entonces que la antropología física estudia los rasgos y las características generales de la especie o subespecie a la que pertenece el hombre, así como los caracteres físicos que permiten individualizarlo y llegar a su identificación personal. Interesa entonces la medición de la forma corporal y especialmente esquelética, sus variaciones y sus causas normales, patológicas y accidentales, la influencia del medio ambiente, las condiciones socioeconómicas, y todo cuanto vaya dejando su marca o haya ejercido influencia sobre el cuerpo humano. De esta manera, las diferencias de raza, estatura, sexo, edad y los caracteres específicos de cada individuo, permiten llegar a la identificación individual, es decdir la averiguación de la verdad al servicio de la justicia.

En síntesis, de la antropología física hablaremos sobre todo de la técnica antropométrica aplicada a la antropología forense, ya que habrá situaciones en la que el antropólogo forense tendrá que realizar un peritaje en un sujeto vivo, aunque la mayoría de las veces será la antropometría de los restos esqueléticos o semi -esqueléticos la finalidad de su trabajo.

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