Larvas como indicadores forenses


La entomología forense y sus aplicaciones a la medicina legal, constituye una valiosa ayuda para determinar, en ciertos casos, la fecha o data de la muerte de una persona así como otros aspectos relacionados con las circunstancias de la muerte y lugar de los hechos.

¿QUÉ ES LA ENTOMOLOGÍA FORENSE?

La Entomología Forense, también llamada Entomología Médico-legal, es el campo del saber donde la ciencia de los artrópodos es aplicada como herramienta en las investigaciones de la escena del crimen y otros casos forenses, cuando el cadáver es hallado bajo condiciones extraordinarias resultando insuficientes los métodos de la Patología Clásica.

Es así que la Entomología Forense representa una ayuda invaluable en casos de cuerpos muy descompuestos, como ocurre en las muertes por homicidio, muerte repentina como la anafilaxis por picadura de abeja o accidentes de tránsito, donde los restos humanos son colonizados por insectos.

Los insectos son con frecuencia los primeros en llegar a la escena del crimen y además llegan con una predecible frecuencia. Por otro lado, el cadáver viene a constituir un recurso trófico, el cual induce una sucesión de colonizaciones con diferente fauna cadavérica, debido al rol que desempeña cada uno y por su llegada de acuerdo a la etapa de descomposición. Este proceso es dependiente casi en su totalidad de un gran número de variables como son: la temperatura, la humedad relativa, el tipo de vegetación, el P.D. del suelo, la temporada estacional y las circunstancias de la muerte, por lo que en los últimos años el objetivo fundamental de la Entomología Forense se ha enfocado hacia el estudio del comportamiento de estas oleadas necrófagas con respecto a tales factores y dirigido principalmente hacia la determinación del Intervalo Post-Mortem.

¿QUIÉN ES EL ENTOMÓLOGO FORENSE?

El entomólogo forense participa en la identificación de los artrópodos y en el análisis de la data entomológica, en la interpretación de esta y así contribuye con la determinación del tiempo o Intervalo Post-Mortem y lugar de la muerte. Con tal finalidad, debe seguir dos enfoques principales: el primero, consiste en la observación del desarrollo de los insectos de acuerdo a la temperatura (generalmente el de las moscas), el segundo, está representado por el reconocimiento de la sucesión predecible de artrópodos que facilitan la descomposición de la materia orgánica, incluyendo los cuerpos humanos o cadáveres de animales.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA ENTOMOLOGÍA FORENSE:

En civilizaciones antiguas (Babilonia, Egipto), las moscas aparecen como amuletos, como dioses (Baalzebub, el Señor de las Moscas), como una de las plagas en la historia bíblica del Éxodo. Asimismo, la metamorfosis de las moscas ya era conocida en el antiguo Egipto, pues un papel encontrado en el interior de la boca de una momia se halló la siguiente inscripción: "Los gusanos no se volverán moscas dentro de ti" (Papiro Gizeh Nº 18026). La mayoría de los insectos evitados en los embalsamamientos son los que ahora ayudan a resolver los casos de muerte.

La Entomología Forense se remonta al año 1235 d.C. cuando el investigador chino Sung Tz´u escribió un libro titulado "The Washing Away of Wrongs", el cual fue traducido en 1981 por McKnight de la Universidad de Michigan en los Estados Unidos de Norteamérica. Se presume que ese texto fue el primer caso de Entomología Médico-criminal reportado. En el mismo, describe que tras un asesinato de un labrador degollado por una hoz, para resolver el caso, el líder político de la comunidad mandó llamar a los labradores de su pueblo y les pidió colocar sus hoces en el suelo y al aire libre. Observando que tan solo a una de ellas acudían las moscas y se posaban sobre su hoja (debido posiblemente a que conservaba trazas de sangre ya descompuesta) determinó que su propietario había sido el responsable del crimen.

Durante muchos años en determinados ambientes, se pensaba que al morir una persona las larvas que aparecían en el cadáver para devorarle bien aparecían por generación espontánea o bien salían del propio cadáver. Estas creencias perduraron hasta que Francisco Redi, un naturalista del Renacimiento se propuso demostrar de una forma científica que estas larvas procedían de insectos, los cuales depositaban sus huevos para que se desarrollasen sobre el cadáver.

En el año 1668 Francesco L. Redi refutó la hipótesis de la "Generación Espontánea de la vida" llevando a cabo estudios sobre carne putrefacta la cual fue expuesta y protegida de las moscas observando así la sucesión y no sucesión de la mismas. Más tarde, en 1855, Bergeret en París fue el primer occidental en utilizar los insectos como indicadores forenses. Reportó el caso del cuerpo de un bebé encontrado oculto en una casa, detrás de un manto de yeso. Se determinó que la asociación de insectos y cuerpo puntualizaba el estado de descomposición, cuya data se remontaba en este caso a varios años atrás.

Entre los años 1883 y 1898, Jean Pierre Mengin detalló cuidadosamente la sucesión predecible de artrópodos asociada con la descomposición del cuerpo. Publicó una serie de artículos referidos a la Entomología Médico-criminal. El más famoso de ellos fue "Fauna of Cadavers", que sirvió en gran parte para crear una profesión médica y legal consciente de que los datos entomológicos podían comprobar su utilidad en las investigaciones forenses.

En la actualidad, existe un gran número de investigaciones que tratan directamente sobre Entomología Forense. Entre los trabajos más destacados se encuentra la obra de Jason Byrd y James Castner titulada "Forensic Entomology. The Utility of Arthropods in Legal Investigations" y publicada en el año 2001. Así mismo, Mark Benecke ha contribuido con una gran cantidad de aportes a la Entomología, entre los cuales destaca su libro que lleva el título de "Insects and Corpses" editado en el 2002. También destaca el texto escrito por Greenberg y Munich, publicado ese mismo año y titulado "Entomology and the Law: Flies as Forensic Indicators", donde se describe la morfología de las moscas de importancia forense abarcando diferentes países del continente americano.

OBJETIVOS DE LA ENTOMOLOGÍA FORENSE

Los principales objetivos de la Entomología Forense son:

1) Datación de la muerte a través del estudio de la fauna cadavérica.

2) Determinación de la época del año en que ha ocurrido la muerte.

3) Verificar que un cadáver ha fallecido en el lugar donde ha sido hallado o ha sido trasladado hasta el mismo.

4) Dar fiabilidad y apoyo a otros medios de datación forense.

Para un investigador criminalista que se enfrenta a un cadáver son tres las preguntas fundamentales que se le plantean:

a) Causa de la muerte y circunstancias en las que se produjo, b) Data de la muerte, y c) Lugar en el que se produjo la muerte.

De estas tres cuestiones ("Causa", "Data" y "Lugar") los artrópodos poco o nada pueden aportar respecto a la primera: esa labor (establecer la causa de la muerte) corresponde al forense. Sin embargo, tanto en la fijación del momento del fallecimiento como en la relativa a los posibles desplazamientos del cadáver los artrópodos pueden ofrecer respuestas y, en muchos casos, definitivas.

La muerte de un ser vivo lleva consigo una serie de cambios y transformaciones físico-químicas que hacen de este cuerpo sin vida un ecosistema dinámico y único al que van asociados una serie de organismos necrófagos, necrófilos, omnívoros y oportunistas que se van sucediendo en el tiempo dependiendo del estado de descomposición del cadáver. El estudio de esta fauna asociada a los cadáveres recibe el nombre de entomología forense.

La entomología forense o médico–legal, por lo tanto, es el estudio de los insectos asociados a un cuerpo muerto para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte.

Este Intervalo Post Mortem puede ser usado para confirmar o refutar la coartada de un sospechoso y para ayudar en la identificación de víctimas desconocidas enfocando la investigación dentro de un marco correcto de tiempo. Esto puede llegar a ser vital en la investigación de un homicidio.

El problema de la determinación del tiempo transcurrido desde la muerte es complejo y debe ser tratado con mucha cautela, pues existen con frecuencia muchos factores desconocidos que hacen difícil llegar a unas conclusiones definitivas.

En general, el tiempo transcurrido desde la muerte es determinado por análisis de los restos a través de observación externa, control físico–químico y estimación del deterioro producido por el paso del tiempo en artefactos como ropa, zapatos, etcétera.

La observación externa incluye factores como temperatura del cuerpo, livideces cadavéricas, rigidez, signos de deshidratación, lesiones externas, acción por animales e invasión de insectos.

El segundo método de datación incluye técnicas como determinación de elementos químicos y compuestos como nitrógeno, aminoácidos y ácidos grasos.

La tercera técnica viene con la valoración del deterioro de tejidos plásticos, nylon y materiales semejantes.

Después de la muerte, hay dos grupos de fuerzas postmortem que cambian la morfología del cuerpo.

El primer grupo incluye aquellos factores que vienen desde fuentes externas como crecimiento bacteriano, invasión del cuerpo por los insectos y mordeduras de animales.

El segundo grupo está compuesto por factores que proceden del interior del cuerpo, como el crecimiento de bacterias intestinales que aceleran la putrefacción y la destrucción enzimática de los tejidos.

PERIODOS EN LA DESCOMPOSICIÓN DE UN CADÁVER:

Los períodos más importantes en la descomposición de un cadáver son cuatro:

1) Período cromático: En esta fase se instaura la mancha verde en la fosa ilíaca derecha. Esto suele suceder a partir de las 24 horas después del fallecimiento. Se empieza a ver el entramado venoso por la transformación de la hemoglobina.

2) Período enfisematoso: Aparecen los gases de putrefacción y el cadáver comienza a hincharse. Comienza el desprendimiento de la epidermis.

3) Período colicuativo: Los tejidos se transforman en un magma putrilaginoso y desaparece su forma habitual.

4) Período de reducción esquelética: Desaparición de las partes blandas.

Todos estos períodos se encuentran afectados por una serie de factores que retardan o aceleran esta descomposición. Se trata de los siguientes:

1) Circunstancias de la muerte. 2) Condiciones del cuerpo anteriores a la muerte. 3) Temperatura. 4) Humedad. 5) Tipo de suelo en el que se produce la putrefacción. 6) Insectos. 7) Otros animales.

Debido a la gran dificultad para calcular la tasa de descomposición por el crecimiento bacteriano existe un gran número de estudios sobre el efecto de los insectos necrófagos en restos humanos encontrados al descubierto.

En los cadáveres se produce una progresión sucesiva de artrópodos que utilizan los restos en descomposición como alimento y como extensión de su hábitat. Esta sucesión de artrópodos es predecible ya que cada estadio de la putrefacción de un cadáver atrae selectivamente a una especie determinada. Aunque el papel de las diferentes especies de artrópodos es variable y no todas participan activamente en la reducción de los restos.

LAS CUADRILLAS DE LA MUERTE DE JEAN PIERRE MEGNIN

Los diferentes grupos de artrópodos fueron definidos por Megnin.

Según el autor, estas escuadras son atraídas de una forma selectiva y con un orden preciso: tan preciso que una determinada población de insectos sobre el cadáver indica el tiempo transcurrido desde el fallecimiento. En consecuencia, merced a Megnin podemos contar con datos objetivos sobre entomología forense que nos van a permitir un diagnóstico certero.

Por otro lado, es necesario saber que ha cambiado completamente el plan de trabajo original de Megnin, quien con sus cuadrillas y en forma distinta a la actual abordaba esta problemática. En cada país y dentro del mismo, en cada región (debido a sus particulares características) existen distintos integrantes de cada una de las cuadrillas, por lo que el estudio entomológico a emprender en la investigación criminal debe realizarse sobre los conocimientos previamente adquiridos por la investigación científica que hoy no se admite que realice persona ajena a la entomología.

En caso de hallar insectos, se deben colocar en frascos con alcohol, que mata y fija inmediatamente los mismos sin alterar sus dimensiones y características. Jean Pierre Megnin, a partir de 1874 realizó estudios entomológicos en el cadáver. Agrupó a los insectos que en períodos delimitados contribuían con la destrucción cadavérica denominando a cada uno de ellos “Cuadrilla de Obreros de la Muerte”, estableciendo ocho cuadrillas:

PRIMERA CUADRILLA: Está formada por dípterosmoscas de las especies mosca (doméstica) y curtonerva, en un primer momento, y luego por otras moscas, Callíphora vomitoria (mosca azul de la carne) y anthomya vicina. Sólo atacan a cadáveres frescos y a veces ya en el periodo agónico.

SEGUNDA CUADRILLA: Integrada por moscas lucilia (caesar o mosca verde) y sarcophaga (carnaria, arvensis y laticrus) que se presentan a partir del momento en que el olor cadavérico se siente al aire libre, ello es, cuando se instala la putrefacción en su fase gaseosa.

TERCERA CUADRILLA: Se presenta en el periodo de putrefacción butílica, es decir, cuando existen grasas acidificadas, tres a seis meses después de la muerte. La componen coleópteros (dermester, lardiarius, frischii y undulatus) y lepidópteros (aglossa pinguinalis o polilla de la grasa)

CUARTA CUADRILLA: Corresponde al periodo de putrefacción butírica y gaseosa, es decir, de grasas y proteínas acidificadas. La componen dípteros y coleópteros (anthomya vicina, pyophila casei y petasionis, corynetes o necrobia, ruficollis, coeruleus, rufipes y violaceus).

QUINTA CUADRILLA: Es atraída por la fermentación amoniacal. Se compone de dípteros de los géneros tyreophora (cynophila, anthropophaga y furcata), lonchea nigrimana, ophyra (cadaverina y leucustoma), phora aterrima, y también de coleópteros, de la familia de los sílfidos, de los géneros necróphorus humatur o necróphorus fossor, silphia (littoralis y obscura), hister cadaverinus y saprinus rotonmdatus.

SEXTA CUADRILLA: Se encargan de absorber los humores líquidos que dejan las cuadrillas anteriores, por lo que desecan y pueden llegar a momificar los tejidos orgánicos aún existentes. Se trata de acarianos, de los géneros serrator (amphibius y necrophagus), tiroglifinos (entomophagus, faringe, longior, myophagus, siculus, siro y urophurus), carpoglyphus, caedpophagus o tyrogflyfus echinopus, glyciphagus (cursos y spinipes), uropoda numularia y trachynotus cadaverinus.

SÉPTIMA CUADRILLA: Se presenta cuando quedan únicamente restos momificados que no permiten que actúen los fermentativos. Corresponden a coleópteros (attagenus pellio y anthrenus museorum) y microlepidópteros (aglossa cuprealis y tineeola biseliella). Se trata de del mismo tipo de los que roen los vestidos, tapices y pieles.

OCTAVA CUADRILLA: Integrada por dos especies: tenebrio (monitor o gusano de la harina y obscurus) y ptinus brunneus.

Los insectos pueden agruparse en 4 grupos diferentes, según el mismo Megnin:

EL PRIMER GRUPO: Es el de las especies necrófagas, y dura alrededor de tres o cuatro meses, correspondiendo a la primera y segunda cuadrillas. Son principalmente dípteros (moscas) y coleópteros (escarabajos) Estos últimos por lo general aparecen más tarde, cuando la materia orgánica ha comenzado a secarse.

EL SEGUNDO GRUPO: Corresponde a los insectos, cuyo alimento lo constituyen las especies necrófagas. Su importancia radica en que su acción depredadora puede modificar la tasa de crecimiento de las especies necrófagas y de esta forma tornar dificultoso su empleo para establecer el cronotanatodiagnóstico. Dura también tres o cuatro meses y corresponde a la tercera cuadrilla.

EL TERCER GRUPO: Está integrado por especies que al mismo tiempo son necrófagas y depredadoras. Tal es el caso de la moscarda azul de cara blanca. Se extiende de cuatro a ocho meses y corresponde a la cuarta y quinta cuadrillas. El cadáver se encuentra convertido en una verdadera papilla negruzca, líquida o semilíquida, con un olor que recuerda al del queso podrido.

EL CUARTO GRUPO: Por último hacen su aparición los acarianos, que integran la sexta, séptima y octava cuadrillas, que encuentran en el cadáver una extensión de su hábitat y se prolonga por seis y doce meses.

La mayor parte de los autores considera que la fauna cadavérica comienza su tarea con la musca doméstica o mosca común, la mosca verde o lucilia caesar y la mosca azul o Callíphora erytrocephala.

Todas ellas inician el proceso entomológico depositando sus huevos en los orificios naturales húmedos, ello es, el ángulo del ojo debajo de los párpados, en la boca y en los restantes orificios húmedos del cuerpo.

Las diferentes generaciones, según la especie y conforme las condiciones medioambientales (calor y humedad) pueden ser determinadas entomológicamente. Es posible establecer cuánto tiempo hace que el cadáver se encuentra en posición de hallazgo.

Existen dos métodos para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte usando la evidencia de los insectos: el primero utiliza la edad de las larvas y la tasa de desarrollo, el segundo utiliza la sucesión de insectos en la descomposición del cuerpo. Ambos métodos se pueden utilizar por separado o conjuntamente siempre dependiendo del tipo de restos que se esté estudiando. Por lo general, en las primeras fases de la descomposición las estimaciones se basan en el estudio del crecimiento de una o dos especies de insectos, particularmente dípteros, mientras que en las fases más avanzadas se utiliza la composición y grado de crecimiento de la comunidad de artrópodos encontrada en el cuerpo y se compara con patrones conocidos de sucesión de fauna para el hábitat y condiciones más próximas.

Los parámetros médicos son utilizados para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte cuando éste es corto, pero después de las 72 horas la entomología forense puede llegar a ser más exacta y con frecuencia es el único método para determinar el intervalo postmortem.

El estudio entomológico es de estricta incumbencia de especialistas que realmente conozcan y manejen el tema y tengan experiencia en la aplicación del mismo, por ello, el especialista entomólogo se debe limitar a la toma de muestras, sea de larvas o pupas que pueda encontrar en el cadáver y realizar la medición de las mismas para remitirlas a efectos de practicar su estudio entomológico correspondiente.

Entradas destacadas
Entradas recientes

© 2017 CENTRO DE CAPACITACIÓN EN CIENCIAS FORENSES//SANTA FE,ARGENTINA.
Contacto: cccf.virtual@gmail.com