La cárcel hoy...

La problemática carcelaria se inserta en un marco social, político y económico que nos otorga argumentos para definirlo como un sistema que está en crisis. Debido al aumento de los índices de criminalidad, entre otros factores, el sistema carcelario debería funcionar de manera efectiva para que los delincuentes logren cumplir su condena y reinsertarse en la sociedad. Está demostrado que esto no es así, principalmente por la falta de recursos económicos y humanos, sin restarle importancia a la falta de compromiso de las autoridades y de la sociedad para resolver este problema, muchas veces se define a la cárcel como una escuela de delitos en vez de ser un lugar de reeducación para su inserción social.

El aumento de la pobreza y el desempleo creció en forma significativa, la inseguridad y los índices de criminalidad. La cuestión es cómo el Estado debe encarar esta problemática que tiene una raíz social tan importante. La cárcel nació como lugar de depósito de aquellas personas marginadas y excluidas socialmente, con el paso del tiempo se consolidó como lugar de encierro para cumplir con una condena por haber cometido un delito. Actualmente sigue siendo un depósito de marginados sociales porque reproduce una política de criminalización de la miseria. La población carcelaria está compuesta en su mayoría por personas pertenecientes a los estratos sociales más bajos que, cuando cumplen su condena y recuperan la libertad, se reinsertan en ese mismo lugar de marginación y exclusión social.

La pena no es reparatoria porque no consiste en hacerle la misma ofensa a la persona que cometió el delito, por el contrario es retributiva ya que es el medio por el cual la sociedad castiga al delincuente por romper su deber de no delinquir. El fin jurídico de la pena no es sólo castigar sino evitar que se vuelva a cometer una acción delictiva. Esto se puede lograr readaptando socialmente al autor del delito para evitar que, una vez cumplida la pena, no reincida.

Como explica Foucault (1991) no sólo hay un predominio de lo carcelario para neutralizar el mal comportamiento de los individuos sino que además hay una extensión de las políticas penales orientadas a defender lo social en oposición a crear políticas de integración que generen, entre otras cosas, más empleo.

Como todo problema social el sistema carcelario funciona dentro de un modelo económico y social determinado. Es necesario explicar ese modelo para entender la problemática.

Los invitamos a participar del curso “La cárcel hoy. Entrecruzamientos de miradas” para que juntos podamos conocer, reconocer y debatir la verdadera función de la cárcel y si se cumple hoy con los objetivos originariamente propuestos.

¡Los Esperamos!

Susana Sguario

Directora del Centro de Capacitación en Ciencias Forenses

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