Apuntes sobre maltrato y abuso sexual infantil (ASI)


Para poder conceptualizar al abusos sexual infantil (ASI) debemos partir de la definición de violencia. Según el Diccionario de la Real Academia Española: “Violencia (del latín 'Violentia') es calidad de violento, acción y efecto de violentar o violentarse, acción violenta o contra el natural modo de proceder, acción de violar a una mujer”. Por su parte, la definición de abuso sexual señala “delito consistente en la realización de actos atentatorios contra la libertad sexual de una persona sin violencia o intimidación”. No contamos hoy en día con una única definición de lo que es el abuso sexual infantil. Por un lado Kempe (citado por López, P., 2005) define: "La implicación de un niño o de un adolescente en actividades sexuales ejercidas por los adultos y que buscan principalmente la satisfacción de éstos, siendo los menores de edad inmaduros y por tanto incapaces de comprender el sentido radical de estas actividades y por lo tanto de dar consentimiento real. Estas actividades son inapropiadas a su edad y a su nivel de desarrollo psicosexual y son impuestas bajo presión por la violencia, la amenaza, el chantaje o la seducción y transgreden tabúes sociales en lo que concierne a los roles familiares." Con respecto a esto Calvi (citado por De Joan, G., 2015) menciona que el abuso sexual es una problemática que está atravesada por los dispositivos de poder e ideológicos y por los paradigmas teóricos. Según la OMS (citado en Intebi, I., 2011) el abuso sexual infantil se define como: "Involucrar a un niño en actividades sexuales que no llega a comprender totalmente, a las cuales no está en condiciones de dar consentimiento informado o para las cuales está evolutivamente inmaduro y tampoco puede dar consentimiento, o en actividades sexuales que transgredan las leyes o las restricciones sociales. El abuso sexual infantil se manifiesta en actividades entre un niño y un adulto, o entre un niño y otra persona que por su edad o por su desarrollo, se encuentra en posición de responsabilidad, confianza o poder. Estas actividades, cuyo fin es gratificar o satisfacer las necesidades de la otra persona, abarcan pero no se limitan a la inducción a que un niño se involucre en cualquier tipo de actividad sexual ilegal, la explotación de niños a través de la prostitución o de otras formas de prácticas sexuales ilegales y la explotación de niños en la producción de materiales y exhibiciones pornográficas."

Calvo, L., (2002) por su parte, nos recuerda que la Convención de los Derechos del Niño (CIDN) establece que: "La libertad que un niño necesita para desarrollar sus capacidades intelectuales, morales o espirituales requiere entre otras cosas, un medio ambiente sano y seguro, acceso a la atención médica, educación, y normas mínimas en materia de alimentación, vestido y vivienda. Establece el derecho del niño de ser autor de su propio desarrollo, expresar opiniones y hacerlas valer en la adopción de decisiones relativas a su vida." Gonzales, D. & Tuana, A., (2011) refieren que la Convención de los Derechos del Niño “rompe con el pensamiento patriarcal y adultocéntrico e impone una nueva forma de posicionarnos frente a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derechos”. Estas autoras plantean que la categoría género nos permite analizar los modelos de socialización de una cultura y visualizar como se han ido estableciendo los roles y mandatos culturales para hombres y mujeres, esto deja al descubierto la forma en que se ha distribuido el poder en nuestra sociedad. Plantean que el paradigma de la sexualidad construído en función de la masculinidad genera desventajas e inequidades en la sociedad siendo el responsable de la violencia y la victimización de la que son víctimas las mujeres y los NNA ya que a estos últimos se los ha reducido a objetos que pueden ser adueñados y es por esto que son las mayores víctimas de abusos sexuales. Para Tuana, A., (2013) la violencia basada en el género se centra en el patriarcado, siendo este un sistema que coloca al hombre por encima de la mujer y le da derechos y privilegios exclusivos a los hombres. Esta autora expone que “la discriminación de edad en nuestra cultura pone a la infancia y la adolescencia en lugar de objetos de posesión y tutela del mundo adulto”. Tal como lo explica Molas, A., (2002) el ser adulto, hombre, gozar de mayores ingresos económicos y mayor fuerza física son elementos socialmente compartidos que facilitan el desequilibrio de poder. En consonancia con lo planteado, González, D., (2011) afirma que al categorizar a los NNA como incapaces y al estos no tener como expresar su voluntad con un respaldo jurídico en que apoyarse, han quedado encerrados en el silencio y en el ámbito privado sometido al dominio de los adultos. Dicho autor hace referencia a los actuales derechos que tienen los NNA aclarando que es debido a ellos que los adultos deben ceder parte de su poder al mundo de los niños. Loredo Abdalá (citado por Carreño, C., & Rey, A., 2010) al hablar sobre el maltrato infantil, afirma que es una enfermedad social, que se origina en numerosas causas, con influencias graves en la escolaridad y socialización del niño. Con respecto al ASI Echeburúa, E., & Guerricaechevarría, C., (2000) proponen que lo que define al abuso sexual es la asimetría entre los participantes y la presencia de la coacción que puede presentarse de forma explícita o implícita. Sumamente relevante es la concepción de la OMS al precisar que el maltrato infantil es un problema mundial y sus consecuencias pueden durar toda la vida, las consecuencias negativas no afectan solamente al niño abusado sino a toda la sociedad ya que por los problemas sociales y laborales que esto acarrea, los costos de atención a la salud física y mental, la pérdida de productividad, de días laborales, la incidencia en el rendimiento escolar y académico hacen que se vea retrasado el desarrollo económico del país (OMS, 2014). Baita, S., & Moreno, P., (2015) por su parte citan el Acta para la Prevención y el Tratamiento del Maltrato Infantil de los Estados Unidos (U. S. Department of Health and Human Services, 2010). Según estas autoras esta es una definición abarcativa, en ella se considera al Abuso Sexual Infantil como: a) la utilización, la persuasión, la inducción, la seducción o la coerción de un niño o niña para realizar (o participar de), incluida la ayuda a otra persona para el mismo fin, cualquier tipo de conducta sexual explícita, o la simulación de dicha conducta con el fin de producir una representación visual de esta, o b) la violación, el tocamiento, la prostitución o cualquier otra forma de explotación sexual de un niño o niña, o el incesto. Se entiende por incesto el Abuso Sexual cometido dentro del ámbito familiar por una persona que ocupa un rol parental. (U. S. Department of Health and Human Services, 2010) El maltrato infantil puede darse de diferentes formas, maltrato físico, maltrato emocional (psicológico y verbal), abuso sexual, abandono, negligencia física, negligencia emocional, síndrome de Munchausen por poderes, ser testigos de violencia parental, maltrato prenatal, maltrato institucional, explotación sexual con fines comerciales y por último explotación laboral. Muchas veces los NNA maltratados no sufren sólo un tipo de violencia, sino varias de forma simultánea. El niño que es víctima de este maltrato cuenta con un factor de riesgo para convertirse en víctima de más tipos de maltratos a manos de otras personas. Zamalvide, G., (2014) refiere que “el ASI se construye como un fenómeno multicausal en el que se intrincan factores vinculares, familiares, socio-culturales e históricos que exigen su inclusión en el abordaje”. El National Center of Child Abuse and Neglect (citado por Zamalvide, G., 2014) define el abuso sexual como “contactos e interacciones entre un niño y un adulto cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona”. Cuando los NNA son sometidos a la voluntad de un ofensor sexual no pueden comprender realmente la naturaleza de lo que pueden llegar a consentir, y aun así temen las posibles consecuencias porque estas involucran una pérdida relacionada con su propia persona y/o con otras personas cercanas. Para que el abuso sexual infantil pueda ser llevado a cabo debe existir asimetría entre los participantes, en referencia a esto Ochotorena y Arruabarrena (citados por Baita, S., y Moreno, P., 2015) plantean que hay 3 tipos de asimetría presentes en todo acto sexualmente abusivo: una asimetría de poder, que puede derivar de la diferencia de edad, roles y/o fuerza física, y de la capacidad de manipulación psicológica que tenga el adulto, dejando así al NNA en total estado de vulnerabilidad y dependencia. Una asimetría de conocimientos, por ejemplo conocimientos sobre la sexualidad, y por ultimo una asimetría de gratificación, ya que el abusador busca solo su propia gratificación sexual y esto no se relaciona con la necesidad de la víctima.



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